Skip navigation

Como siempre, empecaré por mi trayectoria. Como casi todo quisque, empecé con “er esplorel”. Me enteré de casualidad de que había navegadores que funcionaran. Estuve un rato con el viejo Mozilla Suite y con Netscape. La llegada de XP me hizo perder el instalador y al volver a buscarlo me topé con Firefox ¡1! Duré hasta la versión 3 con el zorra zorro de los añadidos. Cuando le sugerí a mi hermano abandonar el montón de piedras que es IE me encontré con Opera 9.6. Casi lo abandono por no tener la mardita barra google, que en firefox usaba para sustituir a la de direcciones. Pero aguanté, y porvllegar por la curiosidad de ver al pionero de las interfaces de navegadores web, me quedé por sus cosas únicas: el marcado rápido (no, la chorrada del chrome no cuenta), los gestos del ratón (los únicos botones que hay en la barra de herramientas son los de dos extensiones), su configuración (me refiero al opera:config, que no es el caos del about:config de firefox, aunque el mensaje de aviso de éste es un punto a favor) o la sincronización. Casi todas las características que hoy se buscan en un navegador, o que las empresas usan para promocionarlos, nacieron en Oslo, pero siguen sin hacer despegar al navegador. Me refiero a cosas como las pestañas o la sincronización (que según mis cuentas lleva mínimo cuatro años funcionando). El único bache: la falta de integración visual en KDE4 (por supuesto :P)

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: